Descubren un cementerio filisteo de tiempos bíblicos

Los arqueólogos han encontrado más de 200 cuerpos enterrados hace más de 3.000 años en la ciudad filistea de Ascalón.
ascalon_calaveraArqueólogos de la Universidad de Wheaton han anunciado el hallazgo de un gran cementerio filisteo, el más grande descubierto hasta la fecha. Situada en el territorio de Israel, la histórica ciudad de Ascalón ha sido excavada en los últimos diez años aportando un mejor conocimiento del pueblo filisteo, que aparece en el Antiguo Testamento en multitud de ocasiones.

COSTUMBRES FUNERARIAS PECULIARES

 Hasta ahora no se conocía casi nada de los enterramientos de este pueblo. Sin embargo este hallazgo promete dar pistas sobre sus costumbres mortuorias, que aportarán también conocimiento sobre una época, los siglos 11º al 8º antes de Cristo, que tuvo una intensa actividad en este lugar. “No se había encontrado antes un ejemplo sistemático que reflejara lo que pensaban los filisteos acerca de la muerte y cómo trataban a sus muertos”, explicó este domingo en una rueda de prensa Daniel Master, profesor del Wheaton College y responsable de la excavación desde el 2007.

Hasta la fecha se han encontrado los asentamientos históricos de cinco ciudades filisteas, también mencionadas en el relato bíblico de Jueces, Samuel, Reyes y los profetas. Se trata de Ascalón, Asdod, Ecrón, Gat y Gaza. La importancia del cementerio radica en su gran tamaño y en que estaba directamente conectado con una de las grandes y conocidas ciudades filisteas, Ascalón, que era además su principal puerto marítimo. Hasta la fecha se han encontrado los restos bien conservados de 210 individuos enterrados, “lo que permite hablar del grupo como población”. Sin embargo este espacio podría contener hasta 1.000 cuerpos, dicen los investigadores.

ascalon_calavera_adultoSus cuerpos aparecieron en tumbas o nichos comunes y algunos de ellos fueron sepultados con objetos como joyas, pequeñas vasijas de aceite, flechas o brazaletes. Con todo, en las tumbas no se hallaron inscripciones, “algo extremadamente raro”, expresa el investigador. “Pero sí señales simbólicas u ostracones (trozos de cerámica sobre los que se escribía) que representan el lenguaje filisteo temprano”. Ha llamado la atención de los investigadores que el método de enterramiento es distinto al de los cananeos y al de los israelitas. Los filisteos enterraban a sus muertos principalmente en pozos excavados para cada individuo: hombre o mujer, adulto o niño. Posteriormente otros muertos eran colocados en el mismo hueco, separados por estratos y cada uno de ellos con sus propios bienes. También se encontraron restos de cremaciones, enterramientos en pozos y tumbas multicámaras.

INVESTIGACIÓN DE ADN

El estudio del ADN de los huesos encontrados ayudará a definir el los orígenes de este pueblo, así como las enfermedades que padecían o sus hábitos. Los hallazgos arqueológicos de Ascalón, destruida en la época de los Cruzados y que quedó despoblada hasta tiempos modernos, muestran un asentamiento civilizado que se inicia en el Calcolítico, y que va adquiriendo relevancia como parada de los caminantes en la ruta de Egipto a Mesopotamia en la Edad de Bronce. “Lo que presentamos aquí (en el Museo Arqueológico Rockefeller) son casi 600 años de descubrimientos”, señaló James Snyder, director del Museo de Israel, custodio del Rockefeller, y concluye que aunque pequeña, Ascalón era “una especie de puerta de acceso entre el Mediterráneo y Oriente Medio”.

LOS FILISTEOS EN LA BIBLIA

ascalon_calavera_ninoLa Biblia presenta información sobre los filisteos en el Antiguo Testamento, teniendo especial relevancia en el período de los jueces y primeros reyes en Israel y Judá. La zona que habitaban los filisteos era en la costa del Mediterráneo. En Josué 13:3 se identifica este territorio, con referencia a las cinco ciudades ya descubiertas por la arqueología: “…los cinco príncipes de los filisteos: el gazeo, el asdodeo, el ascaloneo, el geteo, y el ecroneo…
En el libro de Jueces (capítulos 13-16) cobran protagonismo, sobre todo en la conocida historia de Sansón, juez que tuvo relación con ellos -se casó con una mujer filistea- y que también los identificó como sus enemigos. “Y los príncipes de los filisteos se reunieron para ofrecer un gran sacrificio a su dios Dagón, y para regocijarse, pues decían: Nuestro dios ha entregado a nuestro enemigo Sansón en nuestras manos“.
Finalmente le capturaron y le sacaron los ojos. Sansón murió derribando un templo filisteo dedicado a Dagón, una de sus deidades. La Biblia menciona otros dos dioses filisteos: Astarot (1 Samuel 31) y Beelzebú (2 Reyes 1.1-3). En los reinados de Saúl y David aparecen nuevamente como un enemigo habitual. Será en el valle de Ela donde se produzca una de las grandes victorias para Israel sobre ellos, cuando David venció a Goliat: “Sucedió que cuando el filisteo se levantó y se fue acercando para enfrentarse a David, éste corrió rápidamente hacia el frente de batalla para enfrentarse al filisteo. David metió la mano en su saco, sacó de él una piedra, la lanzó con la honda, e hirió al filisteo en la frente. La piedra se hundió en su frente y Goliat cayó a tierra sobre su rostro. Así venció David al filisteo con una honda y una piedra, e hirió al filisteo y lo mató; mas no había espada en la mano de David. Entonces David corrió y se puso sobre el filisteo, tomó su espada, la sacó de la vaina y lo mató, cortándole la cabeza con ella. Cuando los filisteos vieron que su campeón estaba muerto, huyeron”. El reinado de David sometió a los filisteos, disminuyendo su influencia y poder en la zona. Sin embargo resurgieron durante la época del reino dividido, como se puede ver en la historia de Ocozías (2 Reyes). La última mención a los filisteos está en la profecía de Zacarías, uno de los últimos libros del Antiguo Testamento, escrito tras el regreso del exilio en Babilonia. Se trata de una profecía de juicio, pero a la vez de la esperanza de un Mesías cuyo dominio traerá la paz a una zona en constante conflicto:
“Tiro se ha edificado una fortaleza; ha amontonado plata como polvo, y oro como lodo de las calles. Pero el Señor le quitará sus posesiones; arrojará al mar sus riquezas, y el fuego la devorará. Lo verá Ascalón, y se llenará de miedo; Gaza se retorcerá en agonía, y lo mismo hará Ecrón al ver marchita su esperanza. Gaza se quedará sin rey, y Ascalón sin habitantes. Bastardos habitarán en Asdod, y yo aniquilaré el orgullo de los filisteos. De la boca les quitaré la sangre, y de entre los dientes el alimento prohibido. También los filisteos serán un remanente de nuestro Dios; se convertirán en jefes de Judá, y Ecrón será como los jebuseos. Montaré guardia junto a mi casa para que nadie entre ni salga. ¡Nunca más un opresor invadirá a mi pueblo, porque ahora me mantengo vigilante! ¡Alégrate mucho, hija de Sión! ¡Grita de alegría, hija de Jerusalén! Mira, tu rey viene hacia ti, justo, salvador y humilde. Viene montado en un asno, en un pollino, cría de asna. Destruirá los carros de Efraín y los caballos de Jerusalén. Quebrará el arco de combate y proclamará paz a las naciones. Su dominio se extenderá de mar a mar, ¡desde el río Éufrates hasta los confines de la tierra!”.
Fuentes: Protestantedigital / Lavanguardia /National Geographic, Jerusalem Post, Agencias
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