Aceldama

O el campo del alfarero, nos recuerda la ocasión trágica cuando Judas vendió a Jesucristo por treinta monedas de plata, luego, ya en agonía devolvió el dinero y se ahorcó:

“Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: –No está permitido echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre. Y, después de consultar, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros. Por lo cual aquel campo se llama hasta el día de hoy: «Campo de sangre». Así se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: «Tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, según precio puesto por los hijos de Israel, y las dieron para el campo del alfarero, como me ordenó el Señor». (Mateo 27:6-10).

Al extremo este de la ladera sur del valle de Hinom hay un área escabrosa y pedregosa de casi una hectárea, la cual se ha conocido como el campo del alfarero desde los tiempos de Jerónimo (400 d.C.). Aquí, en una cueva natural han sido sepultados los extranjeros y los infortunados a través de los siglos.

La tradición insiste que este es el mismo sitio de la “casa del alfarero” que Jeremías visitó (Jeremías 18:1-4), y que más tarde los principales sacerdotes compraron con el dinero de la traición, como cementerio para extranjeros. Esto puede ser cierto, ya que satisface los requisitos biblicos y es aceptado por muchas autoridades.