Betesda (estanque o piscina)

Era un estanque rodeado de 5 porticos que se surtía de un manantial. Jesús sanó allí al hombre que había estado enfermo durante treinta y ocho años:

“Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén. Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos. En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua. Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese. Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda.” (Juan 5:1-8)

El único registro que indica su ubicación, lo sitúa “cerca de la puerta de las Ovejas”. Aparentemente estaba ubicado en la sección noroeste de la ciudad, porque, según Josefo y algunas autoridades de la antigüedad, en Jerusalén el mercado principal de las ovejas se encontraba al norte del área del templo. Recientemente, el mercado árabe de las ovejas ha sido localizado fuera de la puerta de Herodes. También, el mapa de Medeba (siglo V) ubicó el estanque en esta sección, conocida como Bezatha.

En 1888, el profesor Conrad Schick organizó una expedición y desenterró el área total hasta el nivel romano, dejando al descubierto dos estanques de gran tamaño con cinco porticos y numerosos fragmentos de columnas y capiteles; todo esto en estilo romano, pero evidentemente un poco más reciente que la época de Cristo. Había escalones empinados en forma de espiral que conducían a la parte de abajo donde se encontraban los estanques. En una pared de uno de los porticos había un fresco borroso de un ángel agitando el agua. Aquí estaba situada Betesda, según la tradición de la Iglesia primitiva.