Caná de Galilea

Significa “caña” , fue la aldea donde Jesús realizó su primer milagro transformando el agua en vino. Se discute sobre su ubicación exacta. Por lo general se identifica con Kefr Kenna (lugar de peregrinaciones), unos seis Km. al noreste de Nazaret. El hallazgo incluye restos de un más de un metro y medio de altura que datan de las épocas helenísticas, romana y bizantinas en Tierra Santa. Piedras talladas, utensilios caseros y un baño ritual judío o ‘mikvé’ forman parte de los restos desenterrados, que estaban a una profundidad de hasta dos metros. Está ubicada sobre el camino a Capernaúm y este ha sido el lugar tradicional. Aquí se han llevado a cabo algunas excavaciones y, aunque no existe ninguna evidencia exacta, el lugar coincide con todo lo que el apóstol Juan nos dice cuando se refiere a las bodas de Caná:

“Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. 3 Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere. Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros. Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo, y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; mas tú has reservado el buen vino hasta ahora. Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él. Después de esto descendieron a Capernaum, él, su madre, sus hermanos y sus discípulos; y estuvieron allí no muchos días”. (Juan 2:1-12)

Sin embargo, muchos eruditos prefieren identificar a Caná con Khirbet Kana, una ruina situada en la cima de una colina, a 14 Km. al norte de Nazaret. En este lugar no se ha realizado ninguna excavación, pero Josefo y algunos peregrinos medievales describen este lugar como el “Caná de Galilea” que ellos conocían.

El apóstol Juan tambien cita esta ciudad cuando Jesús sana al hijo de un noble:

“Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo. Este, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir. Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis. El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera. Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue. Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive. Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre. El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa. Esta segunda señal hizo Jesús, cuando fue de Judea a Galilea”. (Juan 4:46-54)

Natanael, uno de los discípulos de Jesús de quién declaró que era un israelita sin engaño, era de esta ciudad:

“Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos”. (Juan 21:2)