Corinto

Fue una ciudad rica, orgullosa, malvada y muy inmoral (tanto que para designar la manera licensiosa de vivir de sus habitantes, se acuñó el término “corintizar”), capital de la provincia de Acaya. Ubicada sobre el canal que divide el istmo del mismo nombre, entre el Peloponeso y la Hélade. Se convirtió facilmente en el centro comercial más grande de Grecia por tener los dos puertos marítimos florecientes de Cencrea y de Lechaeum.

Esta ciudad fue destruida en el año 146 a.C., por Mummius, el cruel líder romano. En el año 46 a.C., Julio César reconstruyó la ciudad, dotándola de calles amplias, de plazas de mercado, de templos, teatros, etc. Hacia el sur estaba el Acrocorinto, que era una colina que se levantaba 152 m. por encima de la ciudad. Allí estaban situados el templo y la estatua de Afrodita (Astarté), la diosa del amor y la fertilidad, que dominaban gran parte de la vida social y religiosa de la ciudad y cuya adoración fomentaba aún más la inmoralidad entre los ciudadanos y viajeros. El apóstol Pablo llegó a Corinto sobre el año 52-53 d.C., y permaneció allí durante 18 meses, ganandose la vida como fabricante de tiendas.

En 1858 un gran terremoto destruyó la ciudad, y los habitantes que sobrevivieron edificaron una nueva ciudad a 6 Km de allí. Mientras la antigua ciudad se encontraba en ruinas y enterrandose poco a poco por muchos metros de tierra, la Escuela Americana de Estudios Clásicos de Atenas tomó posesión del sitio en 1896 y desenterró una calle pavimentada de más de 14 m. de ancho. Posteriormente se descubrió un dintel de mármol con una inscripción que decía “Sinagoga de los hebreos” y un bloque de piedra caliza donde había una inscripción del primer siglo que decía que Erasto, el administrador de la ciudad, había pavimentado esa plaza con su propio dinero. Pablo escribe acerca de un Erasto que era el director de obras públicas, o el tesorero de la ciudad:

“Os saluda Gayo, que me hospeda a mí y a toda la iglesia. Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto” (Romanos 16:23).

Los mayores hallazgos constaban de un teatro griego, el templo de Apolo, la fuente de Peirene, el Agora o plaza de mercado y la bema (la plataforma del juicio), donde muy posiblemente Pablo fue traido ante Galión y luego fue absuelto. También encontraron el piso inferior donde los griegos:

“apoderándose de Sóstenes, alto dignatario de la sinagoga, lo golpeaban delante del tribunal. Pero Galión no hacía caso alguno”. (Hechos 18:17).

El apóstol Pablo fue a esta ciudad en su tercer viaje:

“Después de estas cosas, Pablo salió de Atenas y fue a Corinto.Y halló un judío llamado Aquila, natural del Ponto, recien venido de Italia con Priscila, su mujer, por cuanto Claudio había mandado que todos los judíos salieran de Roma. Fue a ellos y, como era del mismo oficio, se quedó con ellos y trabajaron juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas”. (Hechos 18:1-3)