Damasco

Ciudad de Siria llamada “la Perla del este” se dice que es la ciudad más antigua del mundo que tiene una historia continua, la cual se extiende desde la época de Uz (el nieto de Noé), hasta nuestros días. Esta ubicada en una llanura de de 24.300 hectáreas y es uno de los oasis más fértiles del mundo. La ciudad debe su vida y su properidad a los famosos ríos Farfar -hoy el río Ava- y Abana -hoy el Barada- (2ª Reyes 5:12).

Aún permanecen los restos arruinados de muros y puertas bastante antiguas, algunos de los cuales datan de la época romana. En dos lugares distintos se señala una ventana enladrillada como la ventana a través de la cual el apóstol Pablo “fue descolgado en un canasto” (2ª Corintios 11:33), para ilustrar la historia.

La calle llamada Derecha comienza en la puerta oriental y se dirige hacia el oeste hasta llegar al centro de la ciudad. La casa de Ananías, como se puede ver hoy día, es una capilla baja, como una cueva, de 5 a 6 m. por debajo del nivel de la calle. Aunque ya no es el amplio bulevar de kilometro y medio de largo y de 30 m. de ancho, todavía es bastante recta.

La ciudad de Damasco, que en esa época estaba bajo el dominio del rey Aretas, rey de la Arabia Pétrea (2ª Corintios 11:32), juega un papel importante en la historia de la conversión de Pablo:

“Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al Sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallaba algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajera presos a Jerusalén. Pero, yendo por el camino, aconteció que, al llegar cerca de Damasco, repentinamente lo rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra oyó una voz que le decía: –Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?Él dijo: –¿Quién eres, Señor? Y le dijo: –Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Él, temblando y temeroso, dijo: –Señor, ¿qué quieres que yo haga? El Señor le dijo: –Levántate y entra en la ciudad, y allí se te dirá lo que debes hacer. Los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, porque, a la verdad, oían la voz, pero no veían a nadie. Entonces Saulo se levantó del suelo, y abriendo los ojos no veía a nadie. Así que, llevándolo de la mano, lo metieron en Damasco, donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió. Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: –Ananías. Él respondió: –Heme aquí, Señor. El Señor le dijo: –Levántate y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso, porque él ora, y ha visto en visión a un hombre llamado Ananías, que entra y pone las manos sobre él para que recobre la vista. Entonces Ananías respondió: –Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre. El Señor le dijo: –Ve, porque instrumento escogido me es este para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, de reyes y de los hijos de Israel, porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre”. (Hechos 9:1-16)

La Gran Mezquita, es el edificio más antiguo y más venerado de Damasco y representa tres importantes períodos de la historia, y las tres religiones que sucesivamente la poseyeron: el paganismo, el cristianismo y el islamismo. Bajo el dominio de los romanos el templo fue dedicado a Júpiter. Después de que Constantino abrazó el cristianismo en el siglo cuarto, el templo fue reconstruido y convertido en una inmensa iglesia que Teodosio dedicó a Juan el Bautista. Después que los musulmanes capturaron a Damasco en el año 634 d.C., la edificación fue remodelada y convertida en una suntuosa mezquita. Uno de los alminares de la Gran Mezquita se conoce como “el Alminar de Jesús”, porque, según la tradición islamica, “Jesús aparecerá en su cima el día del gran juicio final”.

Hacia el lado sur de la mezquita, en la viga superior de una puerta, hay una inscripción en griego que dice: “Tu reino, oh Cristo, es un reino eterno”.