Getsemaní

Derivado del arameo: “prensa de aceite”. Nombre del huerto en el monte de los Olivos, situado en su ladera occidental y separado de Jerusalénpor el torrente de Cedrón. El huerto era un lugar apartado donde Jesús se reunía frecuentemente con sus discípulos.

El lugar tradicional, esta totalmente vallado en el que se encuentran numerosas y hermosas flores, además de ocho nudosos árboles de olivo de un tamaño extraordinario y de gran edad, los cuales se cree que datan de tiempos tan remoto como la época de Jesús. Sin embargo, no pueden ser los mismos puesto que Josefo declara que el emperador Tito, durante el asedio de Jerusalén en el año 70, hizo talar todos los árboles cercanos a la ciudad (Guerras, 6:1,1).

La dulce sencillez en la que se conserva el huerto, así cómo su tranquilidad, lo hacen un lugar adecuado para la meditación. Millones de personas visitan el lugar y quedan profundamente impresionados.

En el huerto de los Olivos fue donde Jesucristo sufrió una intensa agonía por la humanidad. Allí también fue traicionado por Judas y arrestado:

“Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: –Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: –Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: «Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú». Volvió luego a sus discípulos y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: –¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Otra vez fue y oró por segunda vez, diciendo: «Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad». Volvió otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño. Y dejándolos, se fue de nuevo y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras. Entonces se acercó a sus discípulos y les dijo: –¡Dormid ya y descansad! Ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ved, se acerca el que me entrega”. (Mateo 26:36-46 ; Marcos 14:32-42 ; Lucas 22:39-46)