Laodicea

mapa_LaodiceaLlamada al principio Dióspolis, ciudad de Zeus. La ciudad fue fundada sobre el año 250 a.C. por Antíoco II, quien le puso el nombre de su esposa, Laodice. Capital de la Frigia Pacatiana, en Asia Menor, estaba situada en la carretera antigua que iba desde Efeso, al sur de Colosas y de Hierápolis, sobre el Licus, afluente del Meandro. Este lugar llegó a ser famoso por su belleza y por su riqueza principalmente por la cria de ovejas, cuya lana negra se utilizaba para fabricar tejidos. La ciudad era también un centro bancario donde se realizaban muchas operaciones financieras llevadas a cabo por acaudalados judíos.

Al final del primer siglo, cuando se escribió el libro del Apocalipsis, la iglesia de Laodicea parece que se vio afectada por la opulencia reinante en el lugar. Por ello esta iglesia fue reprendida pues era rica en bienes materiales pero tibia en las cosas del espíritu. El consejo de Cristo para esta iglesia esta reflejado en Apocalipsis 3:18: “Por tanto, yo te aconsejo que compres de mí oro refinado en el fuego para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez. Y unge tus ojos con colirio para que veas”. Sir William Ramsey vio referencias a dicha riqueza de Laodicea, a sus famosas vestiduras y también al llamado “polvo frigio” que se preparaba en un centro médico, alli situado, para el tratamiento de las enfermedades en los ojos.

Cristo lanzó mensajes a cada una de las siete iglesias de Asia, a Laodicea le indicó lo siguiente:

“Escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: “El Amén, el testigo fiel y verdadero, el Principio de la creación de Dios, dice esto: «Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente!»” (Apocalipsis 3:14-15).

Sobre el año 60 d.C. un seísmo destruyó Laodicea, Colosas y Hierápolis. Los laodiceos reconstruyeron la ciudad y sus ruinas se hallan en el lugar que se conoce hoy como Eski Hissar a 88 km al este-sureste de Esmirna. Aunque este lugar no ha sido excavado se pueden trazar las lineas de sus muros, de sus dos anfiteatros y de su estadio de 300 m de largo.

El apóstol Pablo, habla de Epafras, probable fundador de la iglesia en Laodicea, trabajó en esta ciudad:

“Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo. Él siempre ruega encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere. De él doy testimonio de que se preocupa mucho por vosotros, por los que están en Laodicea y los que están en Hierápolis”(Colosenses 4:12-13).

Pablo llevó a cabo un intenso combate espiritual en favor de los de Laodicea:

“Quiero pues, que sepáis cuán grande lucha sostengo por vosotros, por los que están en Laodicea y por todos los que nunca han visto mi rostro. Lucho para que sean consolados sus corazones y para que, unidos en amor, alcancen todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” (Colosenses 2:1-3).

Y también les enviaba sus saludos:

“Saludad a los hermanos que están en Laodicea, a Ninfas y a la iglesia que está en su casa. Cuando esta carta haya sido leída entre vosotros, haced que también se lea en la iglesia de los laodicenses, y que la de Laodicea la leáis también vosotros” (Colosenses 4:15-16)