Breve Introducción a la Inquisición

Escudo Inquisicion

La Inquisición nace porque una institución religiosa, perfectamente estructurada y jerarquizada, la Iglesia Católica, cuenta en ese momento con plena autoridad para utilizar la fuerza represora en los poderes civiles y, de esta manera, poder asegurar la llamada “ortodoxia cristiana”. El Imperio Romano tuvo mucho que ver en la rápida expansión del cristianismo, gracias a su unidad cultural y política. Sin embargo, las autoridades romanas vieron en el cristianismo una amenaza en sus enseñanzas y las primeras comunidades fueron perseguidas cruelmente durante más de tres siglos pero esto no fue un obstáculo para expandir la fe, sino todo lo contrario. La unidad y la fe cristiana cobraron fuerza al amparo y refugio en las sombras de las catacumbas romanas y finalmente, el emperador Galerio promulgó la libertad religiosa en el año 311 y un poco más tarde Constantino legalizó el cristianismo en el famoso Edicto de Milan, pero esta “victoria” trajo consigo la aparición de otras ideas disidentes o sincretismos como el maniqueísmo, nestorianismo, donatismo, arrianismo, etc. consideradas herejías por la Iglesia Católica.

Con la caída de Roma, aproximadamente sobre el año 395, comienza en Europa la decadencia y la barbarie: el hambre, la guerra, la peste y la muerte se ensañan con las clases más desfavorecidas. Muchos cristianos, anhelando volver a las raíces y unidad del cristianismo primitivo, provocaron el efecto contrario y sus esfuerzos solo sirvieron para dividir aún más el cristianismo surgiendo así multitud de sectas como el catarismo en el siglo XII, corriente herética desarrollada en el Oriente y penetrando ampliamente en el continente europeo.

Al tener la misma consideración que los “infieles musulmanes”, la Iglesia Católica decreta contra los cátaros una Cruzada que las principales autoridades europeas secundan y dan como resultado múltiples expediciones a Tierra Santa que terminan en más muerte, saqueo y más persecución. Tras la Cruzada se impone un rastreo implacable para exterminar el catarismo, la persecución se impone casa por casa para acabar con los herejes comenzando así la institución de la Inquisición contando la Iglesia Católica con hombres duros y fieles como los dominicos (los llamados Domini cani, los perros del Señor) y los franciscanos.

La persecución se extiende por otros países de Europa como Alemania, Inglaterra, Polonia, Aragón. De esta manera la Iglesia Católica descubre la eficacia de esta herramienta llamada Inquisición, necesaria según sus argumentos, para mantener su poder libre de otras doctrinas que amenazaran su filosofía de Iglesia Universal. A partir de ese momento todo individuo, sin importar su condición o clase social, estará bajo sospecha y a merced de acusaciones secretas, confesiones bajo tortura, confiscación de bienes, vergüenza para las familias, prisión y… hoguera.

Poco a poco, la Inquisición va modificando y alcanzando nuevos objetivos. El campo de la ciencia aparece como un gran enemigo ya que hace tambalear muchas creencias consideradas inmutables. Tal es el caso de la muerte en la hoguera en el siglo XVII del pensador Giordano Bruno o el juicio a Galileo obligado a rectificar su teoría de que “el sol era el centro del universo y no la Tierra la que se movía alrededor de él”.

Galileo ante el Santo Oficio_por Joseph-Nicolas Robert-Fleury_siglo XIXGalileo ante el Santo Oficio por Joseph Nicolas Robert siglo XIX

Se puede decir que en España la Inquisición nace en 1478, fecha ligada al nacimiento de España como nación siendo Fernando el Católico coronado rey de Aragón en 1479 casándose con Isabel, reina de Castilla. Los comienzos de la Inquisición en España fue muy similar a la de los otros países de Europa, combatiendo corrientes heréticas como la de los cátaros que se arraigaron en el valle de Arán, Cataluña y el reino de Aragón. Sin embargo, el progresivo deterioro de las relaciones entre cristianos y judíos y las severas persecuciones a que fueron sometidos estos últimos durante 1391 en Sevilla, Barcelona, Valencia y Toledo, produjo un efecto de conversión masiva, en muchos casos en contra de la voluntad para salvar la vida. Los judeo-conversos fueron objeto de vigilancia, denuncia y persecución ante la sospecha de que seguían manteniendo sus ritos y creencias a pesar de haber abrazado el cristianismo.

Los Reyes Catolicos_Fernando e IsabelLos Reyes Católicos Fernando e Isabel

El odio y animadversión de los cristianos hacia los judíos no solo se basaba en los ritos y costumbres (no comían cerdo, no utilizaban mantequilla para freír, sacrificaban animales mediante un rito especial, etc.), sino que además envidiaban la posición social que habían adquirido, dominaban el comercio y los cargos de recaudadores así como las profesiones de médico y prestamista. Por si esto fuera poco, el cristiano tenía un sentimiento de antipatía hacia el pueblo hebreo al considerarlo responsable de la muerte de Cristo culpándoles de deicidio, sirviendo este argumento de justificación para cometer atrocidades en nombre de Dios.

Monumento a la Tolerancia de Chillida_SevillaMonumento a la Tolerancia, obra de Eduardo Chillida instalada en el Muelle de la Sal junto al Puente de Triana y el río Guadalquivir en Sevilla. Conmemora el Edicto de Granada de 1492 mediante el cual los Reyes Católicos expulsaron a los judíos de España. Representa un abrazo entre pueblos y culturas.

La bula de Sixto IV en noviembre de 1478, autorizó a los Reyes Católicos el nombramiento de Inquisidores como Tomás de Torquemada, prior dominico del Convento de la Santa Cruz de Segovia siendo uno de los más influyentes ante la reina Isabel para que solicitara de la Santa Sede un tribunal inquisitorial para Castilla. La Bula Exigit sinceras devotionis affectus otorgaba a los reyes el poder del nombramiento de dos o tres eclesiásticos para realizar inquisiciones en los territorios de su reino, pero hay que esperar a 1480 para que sean nombrados también inquisidores como los dominicos Miguel de Morillo y Juan de San Martín, en Sevilla. Además de Juan Ruiz de Medina como asesor.

En 1483 se produce el nombramiento de Tomás de Torquemada ya como Inquisidor General de Castilla y Aragón, que dotará a esta institución no solamente de la infraestructura necesaria para realizar su cometido, sino también, de un cuerpo legal al que habrán de someterse los jueces de cada tribunal. Se crearon sedes en Sevilla, Córdoba, Jaén, Ciudad Real, Toledo, Cuenca, Murcia, Valladolid, Santiago, Logroño, Granada, Zaragoza, Barcelona, Valencia, Baleares y Canarias (en América se crearon tribunales de la Inquisición en las ciudades de México, Lima y Cartagena de Indias).

Posteriormente se irán añadiendo otros Inquisidores Generales como Diego de Deza o Fernando de Valdés, actuaciones, diligencias y trámites que el Santo Oficio realizó en calidad de Tribunal y que van desde la publicación de los primeros edictos (Edicto de Fe, de Gracia, de Anatema), hasta la lectura y ejecución de las sentencias durante la celebración del Auto de Fe, pasando por la instrucción del sumario, el establecimiento de medidas cautelares, la realización de interrogatorios o la aplicación del tormento como técnica procesal.

Del drama humano que supuso el dilema entre conversión forzosa al cristianismo o expulsión de los territorios hispanos planteado a las comunidades judías en 1412 y 1609 nos ofrecen buena cuenta las correspondientes crónicas de la época. Hechos que han pasado a engrosar la larga lista de ultrajes que contra el género humano, y a lo largo de la historia, el propio hombre se ha encargado de escribir, llegando a hacer cierta la famosa sentencia latina homo hominis lupus (el hombre es un lobo para el hombre).

Inquisidores

La_Virgen_de_los_Reyes_Católicos

La Virgen de los Reyes Católicos, pintada entre 1491 y 1493. A la derecha de la Virgen María, el rey Fernando II de Aragón y el príncipe de AsturiasJuan de Aragón (con el inquisidor Tomás de Torquemada); a la izquierda, la reina Isabel I de Castilla, con la infanta Isabel. De pie, se hallan santo Tomás de Aquino, sosteniendo a la Iglesia, y santo Domingo de Guzmán, con un libro y una palma.